L'Opeck Club
Presents

La Parodia de los Parodiantes

[Todos los hechos aquí explicados son reales y hay pruebas que demuestran esos hechos. Se han disimulado algunos nombres para que no se tomen represalias contra los sujetos. Otros nombres han sido cambiados para evitar vergüenza.
Los nombres aquí descritos no demuestran nada salvo para algunas calenturientas mentes.]


Todo comenzó en la fecha terrestre 1995, cuando se descubrió la presencia de un cluster conocido como StarTreCk.R34. Dicho cluster era regentado por un individuo que se reconoce como L'Opeck, ente supremo del sistema Korven. Durante esas fechas ese cluster era uno de los pioneros en correo de S&ampF y se podía hablar con tranquilidad y normalidad con todos los entes vivos. No obstante, L'Opeck, que sabía cuánto poder poseía entre manos comenzó a mandar información útil (algunos la consideraban fútil o simplemente basura) por ese mismo cluster. La mayoría de esa información se llegó a enviar cuatro veces y en cuatro días. Cuando se le preguntó a L'Opeck porqué lo había hecho dijo claramente que de su consola "sólo había salido una vez", y que si las demás consolas lo repetían cuatro veces no era su problema. El problema es que la fecha de cada msg. era diferente y las malas lenguas afirman que L'Opeck tuvo toda la intencionalidad del mundo en hacerlo.

Los msg. eran enviados en una lengua extraña que nadie conocía. Esa lengua, desconocida, fue catalogada como "Alemán". La información provenía de un sector conocido como TrekNet, del cual L'Opeck ostentaba el mayor cargo. Surgieron quejas, no por el contenido de dichos msg, ya que si nadie los entendía no se podían quejar, sino por la cantidad que salían y el tamaño desproporcionado de los mismos. Ahí comenzaron las primeras batallas.

Pero la cosa acabó en nada. De mientras, nuestro amo y señor L'Opeck publicaba con cierta periodicidad su Constitución. En dicha constitución se le atribuía el poder de StarTrek.r34 para él. Fíjense que a StarTrek.r34 le falta su 'C' dominante, cosa por la cual los StarTreCkkeros nos sentimos realmente ofendidos cuando se dejan la C. Ahí fue cuando el Cpt. Picard envió su primer msg:

Picard: Aquí el Cpt Picard del U.S.S. Enterprise, hemos detectado el gravísimo error en la su Constitución, que aunque no tenga importancia debería corregirse y añadir la 'C' a la mal llamada StarTrek.R34.

No hubo respuesta de L'Opeck. El error se continuó repitiendo en las diferentes actualizaciones de la Constitución. Y el msg que enviaba Picard era siempre el mismo. Mientras tanto L'Opeck no hacia caso alguno de esos msg. y continuaba mandando sus msg. en alemán de tanto interés. Hasta que otro también mandó un msg. del mismo interés. Fue TrekMinaitor quien enviaba, y en castellano, un msg. con sus nuevas utilidades de su planeta natal. A L'Opeck le faltó tiempo para reaccionar, tachando a TrekMinaitor de abusar de su bondad. Como que TrekMinaitor no quería follones se mantuvo alejado de dicho individuo y desconectó de su sistema tan dictatorial cluster, sólo hubiese faltado que L'Opeck en persona preguntara al Boss de TrekMinaitor si eso era cierto.

Cansado de enviar el mismo msg repetitivo, el Cpt. Picard mandó un ultimátum a L'Opeck donde le llamaba, claramente, incompetente por no hacer caso de sus preocupaciones. L'Opeck le amenazó con cerrarle la boca y continuar esa malsana conversación por canales no aptos para todos los oyentes. Picard se negó en rotundo, afirmaba que esa conversación malsonante debería de ser escuchada por todos los demás entes que cohabitaban el cluster. L'Opeck le amenazó textualmente. Picard continuaba su Jihad. Y L'Opeck le expulsó finalmente por hacerle caso omiso (Qué extraña paradoja!?!?!?).

Picard ante tamaña artimaña y ante el despliegue de poder dictatorial y nazistoide, empeñó su esfuerzo a que esferas más altivas y no tan superfluas le reconocieran como la víctima de un enfadado crío. Las esferas negaban cualquier consanguinidad con L'Opeck y alegaban no poder hacer nada. Incluso el más alto de dicho cargo se negó a responder dichas afirmaciones. De mientras, Riker, perplejo por la acción que había emprendido L'Opeck, continuó con la iniciativa tomada por Picard de publicar a los cuatro vientos los trucos de L'Opeck. Su destino fue el mismo que su capitán, destierro durante tres meses.

Picard y Riker, amigos desde que los destinaron a la U.S.S. Palmera intentaron reclutar a más individuos para contraatacar. Data, Worf, y LaForge se les unieron sin pensárselo dos veces. Cambiaron su centro de operaciones clandestino por el de McRatas y allí nació la idea. LA PARODIA. Hacer una parodia de todo lo ocurrido, contando la amarga verdad. Sin pensárselo una sola vez, acudieron al centro social más cercano y allí con Riker a la consola y con Data dejando desbordar sus positrones engendraron la base. Ya bien entrada la noche se disolvieron y dejaron la responsabilidad a Picard de escribir lo que faltaba.
Picard no durmió, no comió, no se arregló durante varios días. La Parodia tenía que ser perfecta, tenía que llegar allí donde las palabras no llegan. Y por fin la acabó. Envió copia a todos los integrantes del club clandestino. Todos la aprobaron, la corrigieron y Data tuvo la valentía de añadirle un final realmente espectacular. TrekMinaitor, amigo de Riker, no tardó en unirse al proscrito grupo.
Y llegó el gran día. La Parodia fue publicada, leída y aprobada por todos. Llegó incluso a manos de L'Opeck, que en la parodia se llamaba L'Opek para esconder su integridad y hacer de "L'Opek" un personaje de historieta PURAMENTE DE FICCIÓN. Incluso a L'Opeck le gustó y envió un msg subespacial a Picard contándole su agrado por ella y llegó a firmar como:

L'Opeck alias L'Opek.

Picard fue readmitido por el indulto de L'Opeck. Pero Picard continuaba su Jihad, ya que ese destierro había cambiado su forma de vida. Riker fue indultado también al poco tiempo, pero no tardó en ganarse otro aviso de destierro a los días del indulto. Ya había superado a su Capitán. ¿Estaba L'Opeck jugando con ellos? ¿Quería usarlos como un ejemplo para los demás?. El grupo de Parodiantes fue creciendo, y después de la primera lectura de Mayo, se unió al grupo. Mayo les ofreció su casa como centro de operaciones para lo que dispusiéramos así como la creación de otro cluster alternativo para dichas actividades. De mientras su jefe les creaba un cluster privado para sus clandestinas operaciones y se reunía también con ellos en McRatas, nuestro planeta de encuentro.

Nacieron diversas Parodias más: de Data, de Trekminaitor y de LaForge. Las de Trekminaitor cargadas con un humor un tanto especial, las de Data, con su vena StarWarriors y la de LaForge, bueno, todavía inacabada.

Riker de mientras estaba sumido en la maquinación de la parodia interactiva, algo que no se sabe si llegará a terminar nunca. El personaje L'Opek iba haciéndose famoso, en los Clusters, hablar de L'Opek era sinónimo hablar de Q o de Murphy, pero con un valor caótico y dictatorial mucho mayor que estos. Se hacían las típicas consignas:

"¡SALVE, L'OPEK!" o

"SÉ TEMEROSO DE L'OPEK O TE EXPULSARÁ"

Esto a L'Opeck le ofendió mucho, no entendía porqué un personaje de ficción como L'Opek le quitaba tanto protagonismo, y en su propio Cluster. L'Opeck no paraba de actualizar su Constitución para reafirmar su superioridad. En ella prohibió el envío de msg. con contenido de herramientas útiles para los demás entes, así como la prohibición expresa de propaganda con notaciones de secta. Pero L'Opeck, que estaba por encima de todo esto, envió un msg. abusivo saltándose todas las normas que el había establecido. Picard se volvió a quejar y con mucha razón, pero L'Opeck lo atribuyó a un fallo técnico, puñetera causalidad/casualidad.

Así que optó por expulsar de nuevo a Picard, esta vez durante 6 meses y sin indultos posibles, salvo cambio de divinidad. Las pruebas de la expulsión eran tan oscuras que L'Opeck tuvo que hacerlas con lupa y lo mejor era que decía que no lo hacía. Otra vez en las mismas Picard elevó sus ruegos a las esferas superiores que otra vez no le volvieron a hacer caso. Sólo uno de los miembros de esas altas esferas atendió brevemente a las razones aportadas por Picard. Éste conminaba a Picard que abandonase su absurdo Jihad, que nadie le escucharía, que pasarían de él.

Entonces fue cuando Picard lanzó otro ultimátum, preguntando quién había sido el insensato que le había otorgado tanto poder en ese cluster. Nadie respondió ni sabía cómo responder. Todos decían que simplemente él tenía poder, pero nadie sabía cómo lo había adquirido. Aún con esa respuesta, sigue siendo un misterio cómo alguien surgido del más bajo subsuelo ha podido obtener, de forma espontánea, casual o milagrosa un poder que nadie le donó ni que ahora que lo tiene nadie le puede arrebatar. Preguntas dignas de un entorno mucho más esotérico que no viene al caso responder ni plantear. Y ahí nació la maquiavélica idea de Riker. Fundar un Club. Fundar EL CLUB. Fundar el L'OPEK CLUB, donde se acogería a todos aquellos escritores de parodias, morpheadores, o demás especímenes agraciados por la divinidad y temerosidad de L'Opeck. Se fundó a bombo y platillo y no tardaron en apuntarse seguidores e infieles.

Pero la cosa no acabo ahí, alguien ofreció a Picard publicar sus andaduras por la madre de todos los Clusters: Outernet. Allí pusieorn su club y sus (aún no galardonadas) parodias para el disfrute de todos los outernautas.

Incluso llegaron a entrar en casa de L'Opeck, en su sistema. Ahí buscaron sus parodias por si no las tenía subírselas. Les agradó ver cómo L'Opeck ofrecía su información a cambio del vil metal. Al no poder subirle las parodias se dedicaron a buscar alguna foto de L'Opeck para hacerle un morphing de cardasiano-romulano, pues no se conoce ninguna imagen, holográfica o no, de L'Opeck. No consiguieron la tal preciada prenda, pero a Riker se le ocurrió viajar hasta su zona de residencia para fotografiarle en persona. Desistieron cuando vieron que Riker metía en la nave las botas de hierro, el puño americano y el bate de béisbol. Él quería hacerle la foto "del antes y del después" de... bueno, no viene al caso. Por otros canales legó la información que existía la posibilidad de obtener una foto de L'Opeck. Riker volvió a cargar su naves con los utensilios ya descritos. En la actualidad se tiene un 70% de certeza de que esa COSA que aparece en ese pedazo de papel es L'Opeck.

Otros han intentado obtener la foto de L'Opeck, pero lo único que han podido hacer son falsos morphings, llamados también fakes, algunos, realmente rebuscados con animales realmente extraños, pero ya conocéis el dicho:

NO APRENDERÁS A MALPENSAR HASTA QUE CONOZCAS A L'OPECK

Ésta es la mini parodia de los Parodiantes. Pero como ya se dijo en la primera:

La realidad supera a la ficción.

Captain Jean-Luc Picard
StarFleet
U.S.S. Enterprise
 1 1