L'Opeck Club
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StarTreCk
The FidoTreck Parody

"Cuentos del Siglo XXIV"

He aquí una modesta adaptación de los cuentos más tradicionales conservados en el siglo XX al
futuro siglo XXIV.

Advertencia: Estos cuentos son aptos para cualquier edad. No obstante el último cuento por su ALTO contenido ERÓTICO debe ser leído en presencia de un adulto responsable.

Original Adaptado a... Intérpretes
Caperucita Roja La Capitana Roja ST:VOY
Los Tres Cerditos Los Tres Amigos ST:TOS
La Princesa y la Rana La Princesa y el Sapo ST:DS9

Coming soon:
Original Adaptado a... Intérpretes
La Cenicienta El Ceniciento ST:DS9
Blancanieves y Los Siete Enanitos Historias de Lwaxana Troi ST:TNG
La Bella y la Bestia Uhura y ÉL ST:TOS

Artista invitado: L'Opeck.
Capitana Roja

Érase una vez una joven y madura niña graduada en la Academia de Oficiales de la Flota Electrónica. A la joven y madura niña le gusta ir a llevar piezas de recambio a su abuela que vivía fuera de su planeta, en Tau 3. Un buen día su madre le dijo a su joven y madura niña que le llevará a su abuela un intercambiador de partículas subatómicas para el nuevo modelo de shuttlecraft que estaba construyendo. A la joven y madura niña no le costó nada coger su lanzadera personal para ir a visitar a su abuela.

Los servicios secretos del L'Opeck interceptaron las comunicaciones entre la abuela y la madre de la joven y madura niña y como empresa rival en la construcción de lanzaderas les interesó mucho saber el porqué del interambiador de partículas subatómicas. Sus científicos dedujeron que era para un nuevo sistema de ocultación. L'Opeck, viendo los beneficios que ese secreto le podía reportar no tardó mucho en idear un plan para interceptar a la joven y madura niña en un campo de asteroides. Esta vez no irían sus ridículos e ineficaces secuaces, esta vez iría él, en persona.

La joven y madura niña se sabía el camino de memoria y había puesto nombre a cada uno de los cientos de asteroides. Y fue precisamente en su asteroide favorito, Voyager, cuando sus sensores detectaron la presencia de otra nave.

Dicha nave salió de su escondite con rumbo de intercepción y se colocó tan solo a pocos kilómetros de la lanzadera personal de la joven y madura niña:

L'Opeck: Aquí el guardaasteroides L'Opeck. Bienvenida a mi campo de asteroides.
Janeway: Aquí la recientemente ascendida Cpta. Janeway de la NCC Beattles. No sabía que este campo de asteroides tuviera asignado un guarda, es más, en mi banco de datos no consta.
L'Opeck: Hace poco que he sido contratado por las múltiples quejas de sus pasajeros, ya que el índice de delincuencia ha aumentado considerablemente. Además, también se quejaban de lo sucio que estaba últimamente.
Janeway: Me alegro que por fin se tome una decisión beneficiosa para nosotros.
L'Opeck: Y dime, joven y madura niña, ¿dónde vas?
Janeway: VOY a visitar a mi anciana pero inteligente abuela, justo al final de tu campo de asteroides, por la ruta 343.121/3
L'Opeck: NOOO! Esa ruta está fuera de servicio, mejor que cojas la 341.12/0
Janeway: Gracias por tu consejo.

Así pues, la joven y madura niña se fue por la ruta indicada, 341.12, más larga que la 343.121/3. Sabiendo esto, L'Opeck escogió la más corta para así llegar a la casa de la anciana pero inteligente abuela antes de que llegara la joven y madura niña.

La Estación Orbital de la abuela estaba en un asteroide irregular, tres veces mayor que la estación. L'Opeck atracó y llamó por el intercomunicador a la abuela:

Abuela: ¿Quién hay?
L'Opeck: Correo comercial, ¿puede abrir por favor?

La tierna abuela abrió la puerta y se encontró en frente de L'Opeck que la phaseó a nivel de aturdidor. L'Opeck escondió a la abuela dentro de los paneles del replicador y se disfrazó con su mono de trabajo. La joven y madura niña no tardó mucho tiempo en llegar a la estacin espacial. Cuando entró le extrañ ver a su abuela haciendo fotografías con una minicámara a sus propios planos, pero se dijo a sí misma que tal vez su abuela ya no era tan joven como recordaba.

Janeway: Buen día, abuela.
L'Opeck: [Disimulando la voz] Hola, cariño.
Janeway: [Extrañada por el adjetivo que había utilizado y sabiendo que siempre la llamaba como "Dulce Flor dePrimavera"] Abuela! Me alegra que por fin te hayas afeitado ese bigote a lo Klingon que te habías dejado!
L'Opeck: [Llevándose la mano al bigote y disimulando la voz] Sí, me molestaba al comer.
Janeway: Abuelita, veo que el implante pectoral a dejado de hacer su efecto.
L'Opeck: [Llevándose la mano al pecho y disimulando la voz] Sí, me molestaba para trabajar.
Janeway: Abuela, qué es ese bulto que hay bajo tu cintura?
L'Opeck: [Con su voz normal y sacándose el traje] Mira niña, ¡¡por ahí sí que no paso!!
Janeway: [Sacando el phaser y apuntándole] ¡Quieto, falso guardaasteroides!
L'Opeck: [Asombrado] ¿Cómo me has reconocido?
Janeway: He visto tu nave mal aparcada en el anillo de atraque. Y ahora llamaremos a las autoridades pertinentes paraque se hagan cargo de ti.

Justo en ese momento un haz de luz comenzó a teletransportar a L'Opeck.

L'Opeck: Adiós, vieja e inmadura anciana, ya tengo lo que quería, pero nos volveremos a ver.
Janeway: [Disparando su phaser] Te perseguiré, ¡hasta el fin del universo!

los tres amigos
Había una vez tres amigos que estaban destinados a la misma base estelar. Un buen día se apuntaron a un concurso de naves estelares. El concurso consistía en hacer naves estelares en miniatura.
Kirk: Yo voy a construir mi nave de papel Roduliano.
Bones: Ja! Sólo porque regalan un poster de la chica ésa, cómo diablos se llama...
Spock: Trill Dax. Sin embargo, capitán, usted sabe que el papel Roduliano es muy difícil de manejar.
Kirk: Pero usted ganó el concurso del año pasado con ese material.
Bones: Jim, no ves que hizo trampa? Utilizó sus orejas para sujetar algunos dobletes.
Spock: Apreciado doctor, usted sabe que eso es totalmente falso e infundado, mi habilidad con el movimiento de las orejas es... todavía... muy limitado.
Bones: Ajá! Admite que son algo más que ornamentales!
Kirk: Bones! De qué harás tu nave?
Bones: (Ahora que lo tenía acorralado...) Había pensado utilizar las gasas secas de las últimas operaciones.
Spock: Dudo mucho que pueda conseguir el equilibrio necesario como para poder juntar sangre de intervenciones diferentes.
Bones: Mi querido Spock, aceptaré sus disculpas cuando le derrote. Ah! [Mirando a Kirk] ¡Y nada de Kobayashi Marus!
Kirk: No me gusta perder!
Spock: Eso es lógico Cpt.
Bones: Detecto cierto peloteo...

Por megafonía comienzan a anunciar las bases del concurso. Todos los participantes, cargados con bultos, comienzan a dirigirse a sus estaciones de trabajo, salvo uno de ellos, el participante L'Opeck, que habiendo escuchado la conversación de los tres amigos, ya dedujo que sus únicos oponentes serían esos tres. Al primero que visitó fue a Kirk:

L'Opeck: Suerte a los presentes!
Kirk: Eso es sólo para los locos!
L'Opeck: Veo que conoce el saludo de los temerarios.
Kirk: Digamos que lo he experimentado una cuantas veces. Qué quiere?
L'Opeck: Soy un de los siete+1 jueces del concurso y vengo a inspeccionar que no se hacen trampas.
Kirk: Me está usted amenazando.
L'Opeck: En absoluto, no es mi intención, sólo vengo a probar su miniatura.
Kirk: Pruébela, pues.

L'Opeck coge entre sus manos la miniatura de Kirk, y sabiendo que era de papel le dice:

L'Opeck: Bien, vamos a hacer la prueba del infierno.
Kirk: [Deglutiendo saliva] La prueba del...

L'Opeck acerca una llama al papel que tarda escasas décimas de segundos en incinerarse.

L'Opeck: Lo siento, queda descalificado.

Kirk se dirige al puesto de trabajo de Bones donde le encuentra analizando restos de una de las gasas:

Bones: Así que era una simple gripe... Ah! Buen Cpt.! Viene a espiarme?
Kirk: ¡Déjese de tonterías! Me han descalificado por no pasar la prueba del infierno.
Bones: Ésa es nueva! Pero mi nave la superará. La sangre está tan coagulada que no tendrá ningún problema.
L'Opeck: [Acercándose a los dos] Veo que ha decidido crear un grupo?
Bones: ¡No! [Señalando a Kirk] A él lo han descalificado.
Kirk: [Mostrando los dientes] G-R-A-C-I-A-S!!
L'Opeck: Vengo a desca... probar su nave. Veamos si es capaz de pasar la prueba vampírica.
Bones: Vampiqueé?
Kirk: ¿En qué consiste esta prueba?
L'Opeck: [Sacando una cajita del bolsillo] Este animalillo, detectará si la coagulación es adecuada o no.

De la caja saca un murciélago ante la sorpresa de los dos amigos. El murciélago, olisqueando la sangre sale rápido a consumirla. No pasan ni cinco segundos antes de que las gasas grasientas del líquido de la vida se desprendan por falta del mismo.

L'Opeck: [Ocultando su risita] Siento tener que descalificarle, mi buen doctor.
Bones: ¡Maldicin! Soy médico, no ingeniero.

Ambos, Bones y Kirk, se dirigen al puesto de trabajo de Spock al que encuentran admirando la nave.

Spock: Por sus caras lánguidas y malhumoradas deduzco que los han eliminado.
Bones: Me sorprende, usted detectando humor, eso sí que es nuevo.
Kirk: Nos han descalificado. Hay un juez muy severo que está haciendo las pruebas mucho más duras que las del año pasado.
Spock: Eso he oído.
Bones: No me extraña.
Kirk: Bones, déjale la orejas!
Spock: Dejar las orejas?
Kirk: Es una expresión.
Spock: Lógico.
Bones: No. Humana.
L'Opeck: Han acabado su comedieta? Si me permiten inspeccionará la nave del concursante... Spock?
Spock: Así es.
L'Opeck: Ah! Veo que es muy esbelta. Está hecha de... Poliplástico...
Spock: Creo que se está equivocando.
Bones: Eso es poliplástico, pondría sus orejas en juego.
Spock: No me refería a eso.
L'Opeck: Pero, ¿el poliplástico resistirá la prueba básica?
Bones+Kirk: ¿La prueba básica?!?
Spock: Sí, es una prueba que consiste en sumergir la nave en un baño básico y luego a otro ácido.
Kirk: Aguantará la nave?
Spock: No lo creo.
Bones: Entonces no conseguirá ganar por sexto año consecutivo?
Spock: Eso aún no se sabe, doctor.
Bones: Bueno, aceptaré sus disculpas de todas formas.
L'Opeck: [Sumergiendo la nave en el baño ácido] Lo siento, su nave se está deshaciendo, siento mucho tener que eliminarle.
Spock: Por qué?
L'Opeck: Porque su nave no ha superado la prueba.
Spock: Pero ésa no es MI nave. Ésta es MI nave. [Mostrando una de Transtitanio]
L'Opeck: Entonces qué hace en este puesto.
Spock: Sólo estaba admirando la forma tan extraña de esta nave.
L'Opeck: Y de qué participante es esta nave?
Spock: Supongo que por el nombre de la nave se puede deducir de quién es: U.S.S. Korven
Juez #1: Veo que tendremos que eliminar al participante L'Opeck, por no superar la prueba básica.
L'Opeck: [Haciéndose pasar todavía por juez y tragando saliva] Sí, sí, sí... yo ya lo había eliminado.
Así pues, Spock gan su sexto concurso consecutivo de naves en miniatura.

Bones: Spock?
Spock: ¿Sí, Dr.?
Bones: Diga la verdad, ha utilizado las orejas?



LA PRINCESA Y EL SAPO
Había una vez un planeta afligido por una larga e interminable guerra con otro de sus planetas vecinos: Cardassia. La Familia Real de ese planeta se había mudado a vivir a un base orbital defendida por sus aliados Federales que les protegían ante la constante amenaza de tan cruel mundo. El Rey Sisko estaba casado con una espléndida mujer, Dax, a la cual conoció en una de sus anteriores vidas. Fruto de su matrimonio tuvieron una hija: Kira. El Consejero Real y doctor de la corte estaba profundamente enamorado de la reina a la cual deseaba con desesperado placer, aunque la reina no le correspondía. Kira ya estaba prometida a una familia vecina de sangre real. Su pretendiente era un apuesto hombre, de aspecto cambiante, que respondía por Odo. Sisko: Hoy, en el decimonoveno aniversario de mi hija, declaro la fiesta planetaria, por dos motivos: el primero por ser su cumpleaños. El segundo por su inminente matrimonio con Sir Odo de Metamorph. De aquí a diez días, tendrá inicio la boda.
Grandes júbilos inundaron la sala, sólo la reina y la princesa derramaban sus lágrimas, unos decían que de alegría, otros de desespero.

Pasaban los días y la madre de la princesa veía cómo su hija desesperaba. El límite de su turbación fue cuando el príncipe Odo le envió un presente: el anillo de compromiso, que tenía la ventaja de convertirse en cualquier cosa que la dulce princesa deseara. A la princesa no se le ocurrió hacer otra cosa que convertirla en una pelotita, de la cual disfrutaba todas las tardes en su jardín particular. Allí jugaba con su maestro y su esposa, Miles y Keiko O'Brian. Una tarde, dos días antes de la boda, jugando sola en el jardín se le escapó la pelota metamórfica que rodó y rodó hasta caer dentro del estanque.

La princesa Kira lloró tan lamentable pérdida. Su llanto perturbó a un sapo que vivía en el estanque.

Sapo: Por qué lloras, dulce princesa?
Kira: Mi pelota... ha caído dentro del estanque... y no podré recuperarla...
Sapo: Ésa es una buena razón, pero detecto que tienes otra razón más oculta...
Kira: [Ahogando sus llantos] Cómo lo sabes?
Sapo: Hasta aquí, al estanque real, también llegan las buenas noticias.
Kira: [Llorando más fuerte]
Sapo: Permíteme que me presente, me llaman L'Opeck, el sapo L'Opeck, y vivo aquí en tu estanque por motivos mágicos.
Kira: [Secándose las ltimas lágrimas] Motivos mágicos?
L'Opeck: Sí, el mago calvo de la Corte Real me condenó a ser un sapo in aeternum hasta... sabes? Yo antes era príncipe de un sector, supongo que no lo conocerás, el sector Korven.
Kira: Sí, es el sector más rico del cuadrante Alfa.
L'Opeck: Exacto!
Kira: También dicen que hacían pagar unos impuestos muy elevados por vivir allí.
L'Opeck: Habladurías.
Kira: Dicen que su Rey hacía pagar extras por dejar prestados algunos productos que le venían de una secta pública.
L'Opeck: [Enfadado] A ver niña, ¿¡¿quieres que te ayude o no?!?
Kira: Me puedes ayudar?
L'Opeck: A cambio de un pequeño favor.
Kira: Pide lo que deseas y te será concedido.
L'Opeck: El mago, para recuperar mi forma humana, exige que pase una noche completa con una princesa.
Kira: [Ruborizada] Eso no puede ser!!!! ¡Qué dirá mi novio!!!!
L'Opeck: [Burlonamente] No tiene por que enterarse de lo nuestro.
Kira: Pero lo notará en la noche de bodas.
L'Opeck: [Asustado] Pero de que hablas?!?
Kira: [Con las manos en la cara] De lo nuestro y de lo que pasará en esa noche.
L'Opeck: Pero niña! ¡Yo sólo te he pedido pasar una noche contigo, y tú ya te imaginas oscuras obscenidades!!
Kira: A yo pensaba que tú y yo... ya me entiendes...
L'Opeck: Pues no, la verdad!! No quiero entenderte!!!
Kira: Bueno, accederé a tu trato.

El Sapo L'Opeck se sumerge en el estanque oscuro por la falta de limpieza del mismo y busca a tientas la famosa pelotita. Después de frustradas tentativas y ciento cincuenta piedras encuentra la pelotita que recoge con la boca y la sube a la superficie. La princesa al verlo salir exclama de emoción.

L'Opeck: [Con la pelotita en la boca] Ammi emmtá mu pemmmotimmma!!
Kira: Gracias, mil gracias, Sapo L'Opeck

La princesa coge la pelotita de la boca del sapo, da media vuelta y corriendo y feliz regresa al castillo.

L'Opeck: [Atónito] ¡ESPERA!!!! ¡TE OLVIDAS DE NUESTRO TRATO!!!!

La princesa se da media vuelta y observa la ridícula sonrisa del Sapo.

Kira: A sí, ya no me acordaba de nuestro trato, con la felicidad de recuperar la pelotita se me había olvidado.

A pasos lentos pero seguros se acerca al sapo que con sonrisa más espléndida es cogido por la princesa.

La princesa sonríe.

La princesa se pone seria y arroja al Sapo L'Opeck con todas sus fuerzas contra el suelo, y mientras le pisotea y salta sobre él le dice:

Kira: Y esto por no querer apaciguar la líbido de una hermosa princesa.

La princesa Kira se casó con el Príncipe Odo que maldijo mil veces aquel día. El consejero y doctor continuaba intentando ligarse a la Reina, el Rey se cambió el pelo de sitio y fue cruel con el imperio de Cardassia. Y el sapo, el pobre Sapo L'Opeck, se contentó con su nuevo reinado en las profundidades de un estanque que al poco tiempo la princesa Kira desecó para convertirlo en un campo de tenis.

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